miércoles, 7 de diciembre de 2016

Discurso histórico breve (Eduardo Avaroa)


Discurso (breve) histórico (Modelo de Susana Hurtado Rivero)
Introducción
“Soy boliviano, esto es Bolivia y aquí me quedo”
Cuerpo

La fuerza con que fueron dichas estas  palabras quedaron retumbando en los oídos de Ladislao Cabrera. Él sabía que su amigo Eduardo Abaroa era valiente; pero no al extremo de desafiar a la mismísima muerte, que acechaba cercana  aquel día aciago para el país. Le vio decidido a entregar todo, con su viejo fusil relumbrante y cargado de esperanzas,  sería fiel testigo de la dignidad nacional.

Los aprestos bélicos resonaban al otro lado del Puente del Topáter, las tropas chilenas, ansiosas de ver correr sangre,  urgían en apuros sus posiciones. Las tranquilas aguas del Río Loa, ignoraban que muy pronto serían teñidas por el pincel boliviano que les daría ese rojo profundo que mora en las venas.

Apenas 135 corazones palpitaban al unísono frente a la fusilería invasora, mas hasta los cóndores detuvieron su vuelo para espetar cómo David se enfrentaba a Goliat.

Asomó curioso un tímido sol, no queriendo perderse tan sin igual lid. Ese 23 de marzo entraría a la historia con gloria.
Salida

Ríndete y te concedo la vida”
Una voz ronca, provino espectral desde la alfombra de cadáveres que habían sucumbido con honor patriótico.

Tan sólo un cuerpo tambaleante, buscando un punto dónde disparar su última bala, se alzaba erguido, digno y orgulloso, lanzando al aire hasta el cielo, respondió:  “¿Rendirme yo, cobardes? ¡Qué se rinda su abuela  c……..!