Discurso (breve)
histórico (Modelo de Susana Hurtado Rivero)
Introducción
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“Soy
boliviano, esto es Bolivia y aquí me quedo”
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Cuerpo
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La fuerza con que
fueron dichas estas palabras quedaron
retumbando en los oídos de Ladislao Cabrera. Él sabía que su amigo Eduardo
Abaroa era valiente; pero no al extremo de desafiar a la mismísima muerte,
que acechaba cercana aquel día aciago
para el país. Le vio decidido a entregar todo, con su viejo fusil relumbrante
y cargado de esperanzas, sería fiel
testigo de la dignidad nacional.
Los aprestos
bélicos resonaban al otro lado del Puente del Topáter, las tropas chilenas,
ansiosas de ver correr sangre, urgían
en apuros sus posiciones. Las tranquilas aguas del Río Loa, ignoraban que muy
pronto serían teñidas por el pincel boliviano que les daría ese rojo profundo
que mora en las venas.
Apenas 135
corazones palpitaban al unísono frente a la fusilería invasora, mas hasta los
cóndores detuvieron su vuelo para espetar cómo David se enfrentaba a Goliat.
Asomó curioso un
tímido sol, no queriendo perderse tan sin igual lid. Ese 23 de marzo entraría
a la historia con gloria.
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Salida
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“Ríndete y
te concedo la vida”
Una voz ronca,
provino espectral desde la alfombra de cadáveres que habían sucumbido con
honor patriótico.
Tan sólo un cuerpo
tambaleante, buscando un punto dónde disparar su última bala, se alzaba
erguido, digno y orgulloso, lanzando al aire hasta el cielo, respondió: “¿Rendirme
yo, cobardes? ¡Qué se rinda su abuela
c……..!
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